Se trata de una victoria para los defensores del medio ambiente: Alemania, Austria y Suiza se retiran del proyecto de construcción del embalse de Ilisu, en el sudeste de Turquía. Dos años después de comprometerse en este criticado proyecto, con un coste de 1.300 millones de euros, y que incluye también la construcción de una central hidroeléctrica, embalses y reservas en zonas sensibles, los gobiernos anulan sus garantías de exportación, porque "Turquía no ha respetado debidamente las obligaciones en protección medioambiental, conservación de bienes culturales y desplazamiento de la población que vive en la zona", informa el Frankfurter Rundschau. "Se trata de una novedad en Alemania", se felicita el diario. La protesta tenaz de las ONG, los artistas y los ecologistas, han llevado a la congelación de los créditos. Turquía con seguridad encontrará el dinero necesario en otra parte, reconoce el diario. "David no ha vencido a Goliath. Pero al menos, le ha puesto una zancadilla".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.