Las medidas de austeridad en el sector público han provocado “el estupor ante el primer salario percibido este año”, titula Lidové noviny. Mientras los policías reclaman la dimisión del ministro del Interior, los diputados – que, sin embargo, votaron personalmente los recortes presupuestarios – se revelan. Tal y como estaba previsto, sus salarios han experimentado una bajada de alrededor del 5% y se les impone que declaren un 15% de las indemnizaciones recibidas, algo que a muchos de ellos se les escapó en el momento de la votación del presupuesto y que supone “una cantidad de dinero considerable”, apunta el diario. “El resto del país observa cómo los elegidos se ven atrapados por las consecuencias de sus propias distracciones”, comenta Lidové noviny, que también añade que el presidente Václav Klaus – que, por primera vez, se ve obligado a pagar impuestos por sus indemnizaciones – “no entiende el motivo por el que, de entre todos los ciudadanos, es su cargo el que más deba sufrir los recortes”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.