“Los ministros británicos ofrecieron asesoramiento legal a Libia sobre cómo liberar al terrorista de Lockerbie,” titula Daily Telegraph. Según los documentos filtrados al diario londinense por WikiLeaks, los ministros del Gobierno británico aconsejaron en secreto al régimen libio de Muamar el Gadafi sobre la forma de garantizar la prematura liberación del terrorista de Lockerbie, Abdelbaset al Megrahi, en 2009. “Un secretario del Ministerio de Asuntos Exteriores ofreció a los funcionarios libaneses un detallado asesoramiento legal sobre cómo utilizar el diagnóstico de cáncer pronosticado a Abdelbaset al Megrahi para garantizar su puesta en libertad de la prisión escocesa basándose en razones humanitarias”, revela el diario londinense. Megrahi fue sentenciado a cadena perpetua en Escocia en el 2001 por el asesinato de los 270 pasajeros a bordo del vuelo Pan Am 103 en diciembre de 1988. El diario señala que “las revelaciones ponen seriamente en tela de juicio las declaraciones del Gobierno británico que negó cualquier complicidad en la liberación de Megrahi y culpó de tal decisión al Gobierno escocés exclusivamente”. Se sospecha que la liberación estuvo vinculada a una serie de lucrativos acuerdos petrolíferos entre el Reino Unido y Libia.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.