“Menú sólo para polacos” titula Gazeta Wyborcza para describir el modo en que varios restaurantes de la ciudad de Poznan se niegan a atender a romaníes. “Los romaníes vienen en grupos y montan escándalo. Lo dejan todo patas arriba”, se justifica Klaudia López, la propietaria del restaurante Cuba Libre. La prohibición es inconstitucional pero la policía ha rechazado una reclamación formal presentada por la organización local de romaníes. El Ministerio del Interior tiene intención de enviar mediadores a Poznan para iniciar un diálogo entre los romaníes y los dueños de los restaurantes. “Los incidentes de agresión a romaníes en Polonia (cuyo número se estima en 35.000) son diarios. En Breslavia y Lublin, nos echan de las tiendas. En Bytom, se han registrado ataques brutales contra romaníes”, declara al diario Roman Kwiatkowski, cofundador de la Asociación de Romaníes Polacos, y añade que “ninguna minoría en Europa sufre tanta discriminación como los gitanos. Su situación ha comenzado a parecerse a la de los judíos antes de la Segunda Guerra Mundial”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.