“Y ahora, un gobierno”, solicita De Morgen un día después de la manifestación organizada en Bruselas por un grupo de Facebook denominado “SHAME, No Government for our Country after 200 days” (¡Qué vergüenza! Un país que sigue sin gobierno 200 días después) en la que han participado más de 34.000 belgas. “De la manifestación se desprendía un grito silencioso, un llamamiento a la responsabilidad” que “refuta la idea de que las nuevas redes sociales sólo estimulan un estilo de vida superficial”, estima el diario, que también apunta en su editorial que miles de “manifestantes no han necesitado que se les empuje a las calles. Ésta es la lección que los políticos deberían aprender”. En el lado francófono, Le Soir publica un sondeo según el cual el 44% de los manifestantes eran bruselenses, el 35%, valones y sólo el 21%, flamencos. La manifestación ha sido “un éxito”, según la valoración del diario, aunque también advierte contra el peligro de que este tipo de manifestaciones de antipoliticismo difuso, superadas por una inmensa voluntad de avances y la reivindicación de la heterogeneidad belga” adquieran “otras connotaciones en caso de repetirse, combinando la cólera con el rechazo a la política”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.