“Un golpe que ha ido demasiado lejos” titula Irish Independent. Tras 24 horas dramáticas en las que seis ministros de su gabinete han dimitido, el taoiseach (primer ministro) Brian Cowen ha anunciado a regañadientes las elecciones generales para el 11 de marzo. Al ser abandonado por sus aliados más próximos, el intento de Cowen por cubrir las vacantes de los ministros “le ha salido por la culata de forma espectacular” ya que sus socios minoritarios de coalición, los Verdes, amenazaron con colapsar el gobierno en caso de no fijarse una fecha para las elecciones, según informa el diario de Dublín. Culpado de forma general de la debacle económica de Irlanda y el humillante rescate de la UE y el FMI, Cowen y su partido Fianna Fáil, que ha gobernado en el Estado irlandés durante gran parte de sus 89 años de historia, afrontan una aplastante derrota electoral. Un columnista de Irish Examiner, en un resumen del sentir nacional, se lamenta de “uno de los días más increíblemente caóticos de la historia política irlandesa que ha visto al señor Cowen poner por los suelos la dignidad del gobierno del taoiseach y dejar su gabinete de colillas medio vacío mientras la crisis económica empeora aun más”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.