El diario Népszabadság califica el discurso de Viktor Orbán ante el Parlamento Europeo como “un tenso debut”. El primer ministro húngaro acudió al Parlamento a presentar el programa de la presidencia europea de turno que ahora ocupa su país y fue recibido con protestas de los eurodiputados de izquierda contra la nueva ley de prensa húngara. Según el rotativo, Orbán, visiblemente “molesto y agitado”, respondió que “no se puede insultar así a todo un pueblo”. Según Népszabadság, “sus adversarios no deben confundir la ‘presidencia húngara’ con ‘Hungría’, porque al final la que se va a llevar la peor parte va a ser la UE”. En Bruselas, explica el periódico, lo importante es “dirigirlo todo intentando evitar los contratiempos. El gobierno de Orbán está capacitado para cumplir con este requisito, que en realidad es una cuestión protocolaria más que técnica”. Pero, ya se trate de la adhesión expeditiva de Croacia “un proyecto en el que Hungría se ha implicado profundamente” o de la ampliación del espacio Schengen a Rumanía y Bulgaria, Népszabadság considera que todo dependerá de la buena voluntad de los países grandes.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.