El ex tandem de "choque" de la política alemana se enfrenta ahora en el ámbito energético. Después de Gerhard Schröder, que pasó de la cancillería a un puesto de lobbista para el gigante ruso Gazprom, ahora es el turno de Joschka Fischer, que ha sido nombrado consejero para el proyecto del gasoducto Nabucco. "La tubería de Fischer es incluso más larga que la de su antiguo jefe", señala Die Zeit. El gasoducto que unirá el mar Caspio con Austria, atravesando Turquía, Bulgaria, Rumania y Hungría "mide 3.000 kilómetros, por los 1.200 del Nord Stream en el mar Báltico", añade con ironía el semanario. "Mientras que el ex canciller pretende unir el mercado de Europa Occidental cada vez más a Rusia, su ex número dos trabaja para minar la hegemonía energética de Moscú". Para ser rentable, Nabucco tendrá que transportar gas iraní, lo que dará ocasión a Fischer para aprovechar su experiencia, sobretodo después de "las violencias de las últimas semanas".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.