“Choque entre Gran Bretaña y la UE por la venta de armamento a China”, titula The Times, en el tercer día de visita del viceprimer ministro chino, Li Kegiang, a Reino Unido. Aunque Catherine Ashton, responsable europea de asuntos exteriores, recomienda la reforma del embargo europeo que pesa sobre la venta de armamento a China, Reino Unido se niega en redondo, argumentando que “los escasos avances de Pekín en materia de derechos humanos y libertad política sugieren que no es el momento adecuado para levantar el bloqueo impuesto tras la masacre de Tiananmen de 1989”. Lady Ashton, que cuenta con el respaldo de Francia y España, ha advertido que las “restricciones políticas a las exportaciones de armamento se han convertido en un importante impedimento para profundizar en la cooperación entre los países europeos y China, sobre todo en el ámbito de la seguridad”. Sin embargo, en su visita al número 10 de Downing Street, Li Kegiang, del que ya se habla como posible líder del gigante asiático, “se abstuvo de exigir el fin de la prohibición armamentística”, señala el diario londinense.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.