“Los especuladores obligan a Leterme a ahorrar”, titula De Morgen el día después de una jornada “desastrosa” para Bélgica en el mercado de bonos del Estado, que pone de manifiesto el creciente recelo de los inversores internacionales. El 10 de enero, el tipo de interés de los bonos del tesoro belga a diez años alcanzó su nivel más alto (4,27%) desde junio de 2009. Y lo que es peor, la diferencia entre el tipo belga y el de referencia (el tipo alemán) ha batido su récord desde la entrada del euro. El monarca Alberto II ha pedido al primer ministro saliente, Yves Leterme, que presente a la mayor brevedad posible el presupuesto para 2011 (dado que el Gobierno solo asegura los asuntos corrientes, se aplica el presupuesto de 2010 mes a mes). Leterme ha anunciado medidas de ahorro por un valor de 4.000 millones de euros, que se someterán a la “primera prueba seria” de los mercados durante la próxima emisión de la deuda, a finales de enero.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.