El diario De Volkskrant publica bajo el titular “Sabotaje al Tribunal de Cuentas Europeo” las acusaciones de Maarten Engwirda, ex miembro holandés de la institución que durante 15 años controló los gastos de la UE y que actualmente se ha vuelto en contra de sus antiguos colegas. Engwirda describe lo que él considera un comportamiento ilícito por parte de sus ex colegas, quien se presume manipulan los informes y “eliminan las irregularidades financieras” que están encargados de denunciar. Según Engwirda, el Tribunal se caracteriza por aplicar una “cultura del silencio” que deja la puerta abierta a gastos irregulares por parte de los Estados miembros. No obstante, señala que la situación ha mejorado desde el año 2005, cuando el comisario europeo de Lucha Antifraude, Siim Kallas, comunicó que, según sus estimaciones, las cifras publicadas en el informe anual del Tribunal eran incorrectas. En 2009, el calculo total de gastos realizados de forma irregular por los Estados alcanzó los 3.800 millones de euros, es decir: un 3,3% del total del presupuesto de la UE, el porcentaje más bajo de todos los tiempos.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.