"Francia en primera línea", titula Le Figaro tras la muerte en Níger de dos jóvenes franceses que habían sido secuestrados el 7 de enero. Según la versión de París, los rehenes fueron asesinados por sus secuestradores en el transcurso de un enfrentamiento con militares nigerianos y franceses. "Una vez más, la sombra de AQMI, al-Qaeda del Maghreb Islámico, se perfila detrás de este dramático suceso", escribe el diario. Efectivamente, AQMI asesinó en julio pasado a un cooperante humanitario francés que trabajaba en Níger y secuestró en septiembre pasado en el norte del este mismo a país a cinco franceses que trabajaban para el gigante nuclear Areva. "Sin lugar a dudas, Francia, más que ningún otro país, se ha vuelto un objetivo del terrorismo islamista en esta región del mundo", señala el editorial del diario conservador que apoya, a pesar de su fracaso, la intervención militar francesa para intentar rescatar a los dos rehenes.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.