El 2011 será "el año fatídico para el euro", titula Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ). El diario afirma que la supervivencia de la moneda única solamente estará asegurada si el año termina con el mismo optimismo con el que ha empezado; al menos en Estonia, donde se acaba de adoptar el euro. Según el rotativo, el secreto del éxito del euro radica en la confianza: confianza entre países fuertes y países débiles de la zona euro, pero sobre todo entre la UE y Hungría, que el pasado 1 de enero asumió la presidencia de la Unión. “Con las críticas – a menudo partidistas – hacia Budapest, la UE se arriesga a reproducir, a largo plazo, la imagen de la pescadilla que se muerde la cola”, señala FAZ. El diario subraya que, en efecto, estos próximos seis meses serán decisivos para el euro y hará falta “una presidencia de la UE que no esté constantemente a la defensiva”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.