“Cuando China se mete en la crisis del euro” titula la Tribune, que recoge las declaraciones del viceprimer ministro chino, Wang Qishan, a tenor de la mini cumbre económica chino-europea, celebrada el 21 de diciembre. Éste ha afirmado que Pekín ayudaría a algunos países miembros de la UE a hacer frente a la crisis de la deuda pública anteponiendo “el interés fundamental de China y de la UE en el refuerzo de su cooperación”. “Pekín sigue con cierto bochorno el culebrón de los consejos europeos que, desde principios de 2010, tratan de devolver la calma a los mercados”, observa La Tribune, según la cual, la gran potencia asiática no actúa de forma desinteresada, “puesto que la UE es su primer socio comercial: en 2009, por un euro de exportaciones chinas hacia Europa, las empresas europeas obtenían en China unos ingresos de 1,4 euros”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.