A falta de legislación europea en materia de procreación, "al menos entre 20 y 25000 mujeres europeas viajan cada año a otro país para someterse a un tratamiento de fertilización", informa el diario holandés Trouw. Estas cifras provienen del primer estudio sobre "turismo de la fertilidad" en Europa, llevado a cabo por la Asociación Europea para la Reproducción Humana y la Embriología, presentado en Amsterdam el pasado 29 de mayo.
Las cifras reales son sin dudas mucho más elevadas, pues el estudio cubre únicamente seis países (España, Bélgica, República Checa, Suiza, Eslovenia y Dinamarca), y que, ciertos destinos muy frecuentados, como Chipre y Ucrania, no han sido tomados en cuenta. Las motivaciones de los futuros padres son múltiples, pero siempre ligadas a la legislación de sus respectivos países, que se juzga generalmente muy restrictiva. De esta manera, "la mayoría de mujeres incluidas en el estudio son originarias de Italia, Alemania, Países Bajos y Francia", explica Trow. "En Italia, los mujeres no tienen derecho a la inseminación con espermatozoides u óvulos de donantes; en Francia, las parejas de lesbianas y las mujeres sin pareja están excluidas, y las británicas disponen únicamente de un número limitado de clínicas con elevados precios. Las holandesas acuden a Bélgica, donde las mujeres son admitidas a tratamiento hasta la edad de 47 años".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.