“Silla vacía para Fariñas”, titula Gazeta Wyborcza al día siguiente de la ceremonia de entrega del Premio Sájarov 2010 a la Libertad de Conciencia en el Parlamento Europeo. El galardonado es el disidente cubano de 48 años Guillermo Fariñas, al cual las autoridades cubanas prohibieron viajar a Estrasburgo. De ahí que su silla, cubierta con la bandera cubana, permaneciera vacía durante la ceremonia. En un mensaje a los eurodiputados, Fariñas afirmó que los gobernantes cubanos tratan a los ciudadanos de la isla como “esclavos” y expresó su deseo de haber podido acudir en persona a Estrasburgo “en representación del rebelde pueblo cubano y de esa parte de la ciudadanía nacional que ya perdió el terror al gobierno totalitario que nos reprime”. Fariñas, que se ha comprometido a continuar luchando, empezó en enero una huelga de hambre de 135 días para conseguir la liberación de 42 miembros de la oposición cubana encarcelados.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.