Catherine Ashton tenía la “ocasión perfecta para protestar contra la bochornosa actitud de China en los premios Nobel”, opina el Dagens Nyheter. El 10 de diciembre, al asistir a la entrega del Nobel de la Paz en Oslo al disidente chino Liu Xiaobo, la Alta Representante de la UE en Asuntos Exteriores habría podido demostrar “que Europa no cede ante los intentos del régimen chino de silenciar a los defensores de los derechos humanos”. Por desgracia, lamenta el diario, a pesar de que Bruselas mantiene que Catherine Ashton no ha sido invitada, “lo que le ha impedido viajar a Noruega ha sido su deseo de complacer a la gran mayoría”. Para Dagens Nyheter “el mensaje es claro: su presencia en el Ayuntamiento de Oslo se traduciría en el deterioro de las relaciones con China”.
Todos los países de la UE han tomado parte en la ceremonia, de modo que, “como responsable de la diplomacia europea, Catherine Ashton podría haberse unido al grupo y terminar así con la excesiva prudencia que le caracteriza, para defender enérgicamente los derechos de Liu Xiaobo. Si la propia UE deja de defender los valores que la han unido, ¿cómo espera que puedan hacerlo los Estados, en su relación con la primera dictadura mundial?”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.