“Seis mil millones de recorte y a casa”, titula Irish Independent al día siguiente de la presentación por parte del ministro de Finanzas irlandés, Brian Lenihan, del presupuesto más austero de la historia del país. El sentir general se resume en la viñeta que acompaña a la noticia: “Tendremos que apretar un poco más”, le dice Lenihan al contribuyente que tiene en el potro de tortura. “Un presupuesto despiadado – continúa el diario dublinés – , que restará 3.000 euros a cada hogar promedio. Los impuestos aumentan, las ayudas a la natalidad se reducen, los precios de la gasolina se incrementan, y una retahíla de gastos varios dejará a las familias con ingresos bajos y medios en una situación mucho peor que la actual”. El rotativo señala que, tras el rescate por parte de la UE y el FMI de una nación económicamente devastada, cifrado en 85.000 millones de euros y condicionado a que el Parlamento aprobara el presupuesto, la impopular coalición irlandesa consiguió salvarlos en una ajustada votación: 82 a favor, frente a 78 en contra.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.