“WikiLeaks asegura que seguirá publicando cables después de que se denegara la libertad bajo fianza a Assange”, titula The Guardian un día después del arresto y encarcelamiento del fundador de Wikileaks, ocurridos en Londres el 7 de diciembre. Casi dos semanas después de que la página comenzara a hacer públicos 250.000 cables de las embajadas estadounidenses, Assange pasó la noche en la cárcel de Wandsworth acusado de violación en Suecia, según informa el periódico de Londres. A pesar de la presencia de figuras públicas, como la del director de cine Ken Loach, dispuestas a pagar una fianza de hasta 180.000 libras (215.000 euros), el juez argumentó que los “escasos vínculos comunitarios” del australiano Assange con el Reino Unido y el hecho de disponer de “medios y capacidad” para escapar, eran razones suficientes para denegar la fianza. Un portavoz de WikiLeaks declaró: “Nada de esto detendrá WikiLeaks. La publicación de los cables diplomáticos estadounidenses, la mayor filtración de la historia, continuará. No lograrán silenciarnos, ni con acciones judiciales ni con censuras corporativas”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.