"Europa persigue a los evasores de impuestos", titula Il Sole 24 Ore,un día después que los ministros europeos de Economía y Finanzas (Ecofin) hayan alcanzado un acuerdo sobre el secreto bancario. El acuerdo, que plantea un proyecto de directiva, se concentra en "reforzar la asistencia recíproca entre los Estados y el intercambio de información sobre la imposición directa, con el fin de combatir la evasión y el fraude fiscal", explica el diario económico. La revisión de la directiva sobre este asunto, que se aplicará igualmente a los acuerdos existentes con Suiza, impedirá que alguno de los países miembros pueda negarse a proporcionar información sobre un contribuyente determinado a otros países, y permitirá que los funcionarios de Hacienda de un país puedan participar en las investigaciones fiscales de otro. En cambio, apunta Il Sole, los ministros no ha llegado a un acuerdo sobre el impuesto a los bancos propuesto por París y Berlín. Diez países ya han adoptado una medida parecida, mientras que otros ponen en duda su validez.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.