“Rusia da un paso de acercamiento hacia Polonia”, titula el rotativo Gazeta Wyborcza el día después de la visita del presidente ruso, Dimitri Medvédev, a Varsovia. Incluso si, tal y como sugieren los comentaristas, no se han producido resultados tangibles, no cabe duda de que las relaciones bilaterales han mejorado. El deshielo de las relaciones ruso-polacas convierte la política exterior en un ámbito de intereses nacionales y no en uno de miedo o resentimiento”, afirma con entusiasmo el diario varsoviano. Lo anterior podría traducirse, asimismo, en una cooperación más fluida entre Rusia y la UE. Euobserver.com informa de que, en la cumbre del 7 de diciembre de Bruselas, la UE y Rusia firmarán un memorando en el que la Unión retirará parte de sus objeciones a la adhesión de Rusia a la Organización Mundial del Comercio (OMC). En palabras del propio comisario de Ampliación y Política Europea de Vecindad, Stefan Füle, este movimiento podría ser otro signo del “proceso psicológico de reconciliación tras la Guerra Fría”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.