El llamamiento del ex comisario europeo, Frits Bolkenstein, a los judíos ortodoxos holandeses para que abandonen los Países Bajos y “emigren a Estados Unidos o a Israel”, pues “no hay futuro para ellos” en su país, sigue suscitando un debate acalorado según De Volkskrant. El periódico explica que las palabras del antiguo líder liberal habían sido citadas en un libro del investigador Manfred Gerstenfeld titulado Het Verval (El declive), consagrado a los judíos holandeses, y fueron repetidas el día antes en una entrevista con el periódico De Pers. Bolksenstein repetía en la entrevista que la amenaza para los judíos ortodoxos holandeses vendría de los inmigrantes marroquíes, mal integrados y antisemitas por naturaleza. No es la primera vez que Bolkenstein, que dio nombre a una célebre directiva sobre liberalización de los servicios, se encuentra en el centro de una polémica, añade De Volksdrant. La prensa israelí se ha hecho eco de sus declaraciones recientes, así como de la reacción del líder populista, Geert Wilders, actualmente de visita en Israel, según el cual “los que deberían emigrar son los marroquíes antisemitas”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.