"La última batalla. Cómo arruina Europa su moneda": Der Spiegel muestra en su portada un sombrío retrato del futuro del continente. "Los gobiernos deciden rescate tras rescate, pero no llegan a controlar la crisis". Los dirigentes europeos parecen "ser estrechos de miras, estar en permanente desacuerdo y desfasados", lo que favorece una quiebra financiera bastante peor que la que siguió a la caída de Lehman Brothers en 2008. Puesto que salvar a los Estados hasta el infinito ya no es suficiente, el eurogrupo estudia dos opciones: una garantía general compartida por todos los países de la eurozona para las obligaciones de cada Estado, una idea que cuenta con seguidores en Alemania, o la creación de "euro-obligaciones" emitidas en conjunto por todos los países (creando así "una garantía comunitaria" con un mismo tipo de interés para la eurozona), una opción defendida por Italia y por el presidente del eurogrupo, Jean-Claude Juncker. En cualquier caso, Alemania deberá pagar por los errores del pasado. Y según Der Spiegel, nadie sabe si la población lo aceptará.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.