“¿Qué es lo que impulsa nuestro crecimiento?” titula la Gazeta Wyborcza ante el aumento récord del 4,2% en el PIB del tercer cuarto del año, totalmente inesperado. Tres factores – o motores, como los llama el periódico de Varsovia – han contribuido a este milagro económico: un consumo fuerte (una subida del 3,5% en comparación con el año anterior), un aumento en la inversión (un 0,4% más que el año anterior) y una confianza renovada entre las empresas, que han comenzado a reforzar sus existencias. El periódico advierte que para garantizar el crecimiento a largo plazo hará falta un importante aumento de las inversiones, e insiste en que las empresas no comenzarán a invertir hasta que sus propietarios vean “que los mercados financieros se han calmado”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.