"Gadafi: controlen la inmigración o Europa se volverá negra". Es así como el Times of Malta resume la advertencia lanzada a los dirigentes europeos por parte del líder libio el 29 de noviembre en Trípoli, durante la sesión de apertura de la tercera Cumbre Africa-UE. Repitiendo sus propias declaraciones en Roma del pasado agosto, "Muamar el Gadafi ha advertido que su país que no está dispuesto a ser más el guardacostas de Europa" y "ha reiterado a la UE su exigencia de 5.000 millones de euros anuales para impedir a los inmigrantes ‘negros’ invadir Europa", explica el diario maltés. Este diario recuerda que "la UE ha rechazado la idea de pagar por todo lo que pueda parecerse a un pacto sobre la inmigración", al tiempo que reconoce que "el discurso de el Gadafi va directamente al fondo del problema al que deben enfrentarse los líderes invitados a la cumbre".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.