"Moldavia ha vencido al comunismo" titulaba en su portada Timpul, unas horas después del cierre de los centros electorales para las elecciones legislativas. El diario se basaba en los sondeos a pie de urna, que daban la victoria a la Alianza para la Integración Europea (AIE). No obstante, en su edición en Internet, precisa que cuando se escrutó la casi totalidad de los votos, el AIE consiguió 57 diputados sobre 101, mientras que el Partido Comunista obtuvo 44. Por lo tanto, ninguno ha logrado los 61 diputados necesarios para poder elegir presidente y sacar así al país de la inestabilidad en la que está sumido desde hace más de un año. Según Timpul, actualmente se presentan dos opciones: la "traición" del Partido Liberal Demócrata, cuyos 31 diputados podrían dejar a la AIE y unirse a los comunistas para formar una mayoría, o bien celebrar "elecciones anticipadas".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.