“Es un trato de 85.000 millones de euros. Ahora depende de nosotros”, titula el diario Irish Independent, un día después de que la UE y el FMI aprobaran el rescate de 85.000 millones de euros para este país tan afectado económicamente. La gran inyección de efectivo costará una media de un 5,8% de intereses, una cifra que el Irish Examiner describe como “abrumadora” y cuyo pago costará una media de 10.000 millones de euros al año. El diario Irish Independent expone que la ayuda se ha concedido a condición de que Irlanda contribuya a su propio rescate con 17.500 millones de euros procedentes de los fondos de pensiones (12.500 millones) y de sus reservas de efectivo. “Hasta ahora”, señala el diario de Dublín, “según la ley irlandesa y la de la UE era ilegal utilizar los fondos de pensiones para cubrir los gastos actuales corrientes”.
“Esto no es un plan de rescate”, escribe el columnista de Irish Times Fintan O’Toole, maestro de ceremonias de la protesta contra las medidas de austeridad que reunió a 100.000 personas el 27 de noviembre. “Es la nota de rescate de más largo plazo de la historia: hagan lo que les decimos y puede que con el tiempo recuperen su país”. O’Toole acusa a la misma UE de ser “meros prestamistas de los bancos europeos y del BCE” y añade que “existen dos opciones internacionales para tratar con Estados en quiebra o morosos: la opción de Versalles y la opción del Plan Marshall. Tras la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles impuso rigurosas indemnizaciones a Alemania, con lo que se contribuyó a destruir tanto a Alemania como a Europa… El rescate de ayer de la arruinada y morosa Irlanda se asemeja más a la opción de Versalles que a la del Plan Marshall”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.