“Gran Bretaña, fuera de Europa”, titula el Daily Express. Con estas palabras, este diario implacablemente euroescéptico, ha iniciado una “cruzada”, la primera de este tipo, en la que hace un llamamiento para que el Reino Unido deje de pertenecer a la UE. “Son demasiados años siendo víctimas de los robos, el acoso, el exceso de reglamentación y la interferencia en todos los ámbitos por parte de Bruselas, por lo que ha llegado el momento de que los británicos recuperen su país y restablezcan la legitimidad y la responsabilidad de su proceso político”, escribe en su editorial el Daily Express. Éste ofrece a los lectores un “Formulario de solicitud en la cruzada contra la UE” para enviarlo al primer ministro David Cameron como parte de su campaña y además añade que “Gran Bretaña es una tierra distinta: 'una gema engastada en mar de plata', tal y como la describió Shakespeare* de forma evocadora; un reino con la historia de una isla gloriosa que se remota a miles de años atrás, con vínculos en todos los continentes y con un idioma que se ha adoptado en todo el mundo”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.