“El largo adiós”, reza el titular del diario Irish Independent. En una irónica alusión al clásico del cine negro en torno a los hedonísticos excesos de Hollywood, el rotativo dublinés informa de que en vista del desastre económico irlandés los días en el cargo del jefe de gobierno Brian Cowen están “contados.” Veinticuatro horas después de confirmarse que el ex Tigre Celta está esperando el rescate financiero de la UE y el FMI, Cowen, flanqueado por sus ministros el pasado 22 de noviembre, anunció en conferencia de prensa la celebración de elecciones para el próximo año, y que antes intentaría “publicar el plan presupuestario cuatrienal, aprobar un presupuesto que incluye 6 mil millones de euros en recortes e impuestos y finalizar las negociaciones con el FMI y la UE sobre el rescate financiero.” Tras saberse la noticia de que la coalición minoritaria se unirá al Partido Verde que planea retirarse del gobierno, Cowen se enfrenta ahora a una revuelta de diputados no pertenecientes al gabinete. “Pronostico graves problemas mañana en el partido parlamentario. Habrá guerra. Estoy seguro de que la habrá," afirmó convencido un miembro de su partido.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.