“Tycho Brahe por fin saldrá a la luz”, titula Politiken. Tras un procedimiento administrativo que ha durado diez años, el arqueólogo danés Jens Velle y su equipo checo-danés pudieron exhumar finalmente los restos del célebre astrónomo danés, enterrado en Praga, para proceder a su examen. Su muerte, que tuvo lugar en 1601, sigue siendo un misterio, explica el diario. Cuenta la leyenda que murió por aguantar demasiado tiempo las ganas de orinar durante un banquete en la corte del emperador Rodolfo II, aunque la explicación más conocida es que padecía de un cálculo, una septicemia o que se envenenó a sí mismo con mercurio. Según una novela publicada recientemente, se presume que Brahe fue asesinado por orden del rey de Dinamarca. Los científicos sólo tienen hasta el 19 de noviembre para encontrar la respuesta. Una vez cumplido este plazo, Brahe será devuelto a su tumba.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.