“Los abucheamos”, titula Gazeta Wyborcza en referencia a la separación entre seguidores de la extrema derecha y opositores de la izquierda durante las celebraciones del 11 de noviembre, Día de la Independencia de Polonia. En ambas manifestaciones se batieron récords de participación: unos 2.000 miembros del Bando Nacional Radical (ONR), frente a una sólida coalición de 3.000 antifascistas, homosexuales, feministas y simpatizantes de izquierda. Estos últimos, siguiendo el consejo de Gazeta Wyborcza, silbaron para acallar los eslóganes de sus oponentes y les bloquearon el paso, lo cual provocó altercados de poca importancia y algunas detenciones. “La corriente nacionalista está creciendo en Europa y ha llegado a Polonia”, advierte el diario liberal.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.