“Bien está lo que bien acaba”. Ese es el balance que hace Ta Nea sobre la primera vuelta de las elecciones regionales y municipales griegas, celebrada el pasado 7 de noviembre. Porque, a pesar de las amenazas del primer ministro Yorgos Papandreu de organizar legislativas anticipadas o un referéndum a favor o en contra de su plan de rigor en caso de fracaso, “el Partido Socialista puede seguir gobernando, no habrá elecciones anticipadas”, señala el diario. “Pero si hay un ganador, es la abstención, superior al 40%. Lo nunca visto antes”. La derecha, aventajada por los socialistas en siete regiones de las trece que existen, pero en primer lugar en numerosas ciudades, entre ellas Atenas, “renace de sus cenizas”, observa Ta Nea. Sin embargo, está “un poco más a la derecha”, mientras que otro auténtico ganador del escrutinio sigue siendo el Partido Comunista, que ha obtenido un 11% de los votos. Un avance que constituye un mensaje político en tiempos de crisis.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.