“Los recortes en los subsidios ‘trasladarán la pobreza al sur’”, titula el diario The Guardian. Tras el presupuesto de austeridad del 20 de octubre en Reino Unido, un nuevo estudio advierte de que en la próxima década “grandes áreas del sur de Inglaterra quedarán fuera del alcance de los receptores de los subsidios de vivienda”. Como parte de su serie de recortes de 81.000 millones de libras (94.000 millones de euros), el gobierno ha impuesto un límite semanal de 250 libras (290 euros) en las prestaciones por pisos de dos dormitorios y de 400 libras (463 euros) por los hogares de cuatro dormitorios. Los alquileres en Londres, famosos por sus precios exorbitantes, aumentarán hasta tal nivel que en 2025, gran parte de los barrios periféricos de la capital serán “zonas prohibitivas”, apunta el estudio, que además predice una migración masiva de los más desfavorecidos hacia el punto negro del desempleo que constituye el norte. Los recortes propuestos ya han provocado la ira del alcalde de Londres Boris Johnson, que los ha comparado con una "limpieza social al estilo de Kosovo".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.