En su edición del 3 de noviembre, Le Canard Enchaîné asegura que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, parece haber encargado a la Dirección Central de Información Interior la “vigilancia de ciertos miembros de la prensa que realicen investigaciones que pudieran ser incómodas para él o para los suyos”. El semanario precisa que el jefe de los servicios secretos, que preferiría dedicarse a la lucha antiterrorista, aparentemente ha confiado esta misión a un grupo creado expresamente a tal efecto. De momento la prensa francesa no ha reaccionado ante dichas revelaciones.
Pero éstas se producen tras robos de ordenadores cometidos en los domicilios y oficinas de periodistas que investigaron el caso Bettencout, el escándalo político y financiero que salpicó, entre otros, al ministro de Trabajo, Eric Woerth, y a la heredera del grupo L'Oréal. Unas semanas antes, el diario Le Monde había denunciado la violación del derecho al secreto de las fuentes, ya que los servicios de información habían sido utilizados para desenmascarar a la fuente de uno de los periodistas que investigaban sobre este caso. Y la primavera pasada, recuerda Libération, los servicios de información habían sido los encargados de investigar la procedencia de los rumores que le atribuían un amante a la esposa del presidente, Carla Bruni.
En Rumania lo que crea polémica es la publicación habitual en la prensa de escuchas telefónicas a políticos y hombres de negocios. “Las escuchas, de una dictadura a otra”, titula Jurnalul Naţional. El diario recuerda que esta técnica de espionaje es una tradición antigua en el país, especialmente cuando el régimen comunista la utilizaba para “medir hora a hora el patriotismo y la devoción a la causa (comunista)”. De manera más general, Jurnalul Naţional indica que “la cuestión de las escuchas se impone desde el momento en que un poder se instala definitivamente en su sillón”, ya que la obsesión por la vigilancia es uno de los atributos de los poderes fuertes, centrales. De este modo, en Rumanía, y “a pesar del paso de generaciones, escuchar detrás de la puerta ha quedado grabado en los genes del Estado”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.