Polonia se arriesga a un conflicto abierto con la Comisión Europea a raíz de su decisión del pasado 22 de octubre de firmar un contrato de importación de gas con Rusia, titula Dziennik Gazeta Prawna. El comisario de energía de la UE, Günther Oettinger, solicitó a Varsovia que enviara el acuerdo antes del 28 de octubre para decidir si éste cumple con la legalidad comunitaria, informa este diario. La Comisión desea apaciguar los temores de que dicho acuerdo, que aumenta las importaciones de gas polaco procedentes de Rusia de 7,45 a 10.027 millones de metros cúbicos anuales hasta el 2022, podría restringir el acceso de otros operadores al ramal polaco del conducto, infringiendo así la normativa de la UE. El Gobierno polaco ha rehusado hasta ahora ajustarse a la legislación sobre la base de que se trata de un acuerdo bilateral. “La Comisión Europea no debería exigir los detalles del contrato ya que éste es confidencial”, explicó al rotativo el experto industrial Andrzej Szczęśniak.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.