El 8 de mayo de 2002, un atentado causó la muerte de 11 ingenieros y técnicos franceses de la DCN (Dirección de Construcción Naval) en Karachi. Desde el principio, los investigadores apuntaron a la pista islamista. Pero desde hace algunos días, como revela Libération, se avanza sobre otra posibilidad: la de una venganza de los servicios secretos paquistaníes, producto de la negativa de París a pagar a las autoridades de Islamabad las comisiones prometidas por un contrato sobre venta de submarinos a Paquistán en 1994. El diario añade que esta hipótesis ha sido evocada tras el atentado y posteriormente descartada, y que ha sido calificada de "ridícula y grotesca" por el presidente Nicolas Sarkozy. "Es el momento de que Francia se proporcione los medios para alumbrar toda la verdad sobre el atentado de Karachi. Nadie puede estar satisfecho de una reacción presidencial que roza la indecencia", opina Libération.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.