Todo les opone, pero una vez más, Václav Klaus et Václav Havel comparten la primera página de la prensa. Mientras que el presidente checa continúa bloqueando la ratificación del Tratado de Lisboa, su predecesor anuncia que va a rodar una película. "Yo tendré la última palabra", titula Lidové Noviny, para explicar que Klaus quiere ser el último en Europa que firme el texto a pesar de la ratificación aprobada en mayo por el Parlamento. "Havel realizador", titula igualmente el diario. Porque el político-dramaturgo ha anunciado que va a adaptar su última obra, Odcházení ("En la partida"). Su esposa, la comediante Dagmar Havlová, tendrá el papel principal en este film poético y absurdo, que trata de la libertad y del vacío existencial. Una vuelta "al inicio de su carrera dramática cuando soñaba con convertirse en realizador", subraya Lidové Noviny.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.