"Danke, Herr Präsident" (Gracias, señor presidente). Con este titular, el diario Tageszeitung da las gracias a Christian Wulff. Mientras en Alemania causa estragos el debate sobre la inmigración y el islam después de que la canciller Angela Merkel proclamara el fracaso del multiculturalismo, el presidente alemán ha calmado los ánimos durante su visita a Turquía, afirmando que los inmigrantes turcos ejercían una influencia positiva en la sociedad alemana. Ha pronunciado "las palabras adecuadas", opina el diario berlinés, "en el momento en el que el racismo reaparecía en Alemania". El conjunto de la prensa alemana recoge también la frase pronunciada por Wulff en Ankara en la que ha dicho que "el cristianismo forma parte de Turquía", después de haber afirmado que "el islam forma parte de Alemania", a comienzos de octubre en Bremen.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.