“Primer crimen de la guerra civil polaca”, titula Polska The Times el día después de que Marek Rosiak – de 62 años y ayudante del partido polaco de la oposición Ley y Justicia (PiS), miembro del Parlamento Europeo – fuera asesinado en un tiroteo en la ciudad de Łódź mientras otro hombre resultó gravemente herido. El asaltante, un antiguo taxista, fue detenido poco después. Durante el interrogatorio, admitió querer asesinar a Jarosław Kaczyński (el líder del PiS) y detestar su partido. “Es el trágico resultado de los conflictos políticos” – lamenta el diario, argumentando que – “tenía que pasar. Las mentiras, el odio y la agresión no son sólo juegos que acaban cuando se acaba el programa de televisión o el mitin del partido. Estos sentimientos piden continuidad y necesitan víctimas”. Jarosław Kaczyński insistió en que el asesinato fue provocado por “la campaña de odio levantada contra el PiS desde hace mucho tiempo”, mientras que el parlamentario Donald Tusk subrayó que ya es hora de que la población polaca se “serene”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.