“Miércoles de ceniza*”, titula el Independent refiriéndose de forma irónica al día en el que el ministro de Economía, George Osborne, da a conocer su paquete de recortes por valor de 83.000 millones de libras (93.000 millones de euros), el presupuesto británico más draconiano desde los años veinte y que el gobierno insiste en calificar de “duro aunque justo”. Según afirma el diario londinense, la revisión del gasto exigirá un duro peaje después de que el secretario jefe del Tesoro fuera fotografiado con un documento informativo que revelaba que, para 2014/15, se recortarán medio millón de puestos de trabajo en el sector público. Entre los principales objetivos se encuentra Defensa, con 42.000 puestos, y el Ministerio de Justicia, que prevé un recorte de 11.000 empleados de primera línea, como funcionarios de prisiones y asistentes sociales de libertad provisional o funcionarios del tribunal de primera instancia. “Los analistas prevén otro recorte de 500.000 puestos de trabajo en empresas privadas que se basen en concesiones o contratos públicos” apunta el Independent.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.