“La muerte no cambia la táctica sueca” en Afganistán, indica el Svenska Dagbladet tras el fallecimiento, el 16 de octubre, del quinto soldado sueco desde 2001. Sin embargo, en Estocolmo, este acontecimiento es “una llamada a la unidad nacional” en el Parlamento, opina el diario. Porque en Suecia, la decisión de enviar soldados a un conflicto en el extranjero siempre se ha tomado por consenso entre los socialdemócratas y los partidos conservador y del centro. Pero hoy, por primera vez, el Parlamento está dividido. El gobierno quiere prolongar el mandato de los 500 soldados desplegados en Afganistán, mientras que los socialdemócratas y los Verdes exigen su retirada. Y la entrada en el Parlamento del partido de ultraderecha, Demócratas de Suecia, cuya postura puede pesar en la decisión, complica todavía más la situación.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.