“Musulmán, centro de todos los odios”, se subleva Tageszeitung. Según un estudio realizado por la Fundación Friedrich Ebert y publicado el 13 de octubre, el 58,4% de los alemanes quiere restringir el culto musulmán en Alemania. “Hablar, hablar, hablar, para convencer”, ha dejado de ser la estrategia a seguir contra el resentimiento xenófobo. Habría que extraer consecuencias políticas, opina el diario. La hostilidad contra los musulmanes, prosigue, “se alimenta del sentimiento de no tener voz ni voto en el proceso político” y es producto de “la exclusión material que muchas personas viven día tras día”. Para el Tageszeitung, la solución podría residir en el aumento de la participación social, crear una renta mínima y ampliar la democracia directa.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.