“La demostración”, titula Libération a la mañana siguiente de la cuarta jornada de acción contra la reforma de las pensiones en Francia. Se han manifestado de 1.230.000 personas, según fuentes policiales, a 3.500.000, según cifras de los sindicatos, entre ellos, numerosos alumnos de secundaria y universitarios. La huelga va a secundarse en distintos sectores, entre ellos el puerto de Marsella, que abastece a seis grandes refinerías de petróleo del sur del país. “Las huelgas se han vuelto prorrogables – comenta el diario – . Al amparo de un movimiento de opinión mayoritario, los sindicalistas más decididos, aunque minoritarios, intentan bloquear los transportes y el suministro de carburantes. Nacida en 1995 durante la reforma Juppé [también en materia de pensiones], la huelga por poder vuelve al trabajo”. Si bien está previsto que se convoquen otras manifestaciones, el gobierno ha anunciado que no va a retractarse sobre la edad de jubilación a los 62 años.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.