Adevărul, 12 octubre 2010
“El código de trabajo vira hacia la derecha”, constata Adevărul. El gobierno rumano, según explica el diario, prepara “a petición del Fondo Monetario Internacional” (FMI) un texto para ampliar la semana laboral de 40 a 60 horas y facilitar los procedimientos de despido. Estas medidas contradicen la directiva europea que limita el tiempo de trabajo a 48 horas a la semana. Rumania, al igual que Reino Unido, “podría recurrir a una derogación [opt-out], que permitiría a una persona trabajar 60 horas a la semana, aunque nunca durante más de seis meses”, afirma el periódico. Mientras los sindicatos amenazan con un “baño de sangre”, el país se encuentra atrapado entre “las exigencias del FMI y las amonestaciones de Europa” a tenor de esta ley.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.