“Nada”, titula De Morgen en holandés y en francés. Ciento catorce días después de las elecciones generales belgas, Bart De Wever, líder del partido nacionalista flamenco N-VA, abandonó las negociaciones para formar un nuevo gobierno. Según el diario flamenco, las conversaciones con los otros seis partidos se rompieron porque el partido de derecha teme “quedarse aislado en un futuro gobierno de izquierda”. “Una hora después del anuncio del cierre de Opel Antwerp […] todas las miradas estaban puestas en la conferencia de prensa de Bart De Wever", se lamenta un editorialista. “Se le da prioridad a la lógica política sobre los asuntos sociales y económicos. No solo lo hacen ellos, sino también nosotros, los medios. Todos encontramos el cambio de gobierno más importante que la realidad socioeconómica”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.