"Licencia para recortar", titula New Statesman. Mientras Gran Bretaña se prepara para los recortes presupuestarios más severos que se recuerdan, el semanario de izquierdas londinense retrata al primer ministro David Cameron como al agente 007 James Bond, con un par de tijeras en lugar de un revolver. En sus páginas, sin embargo, todo es júbilo por la sorprendente victoria de Ed Miliband sobre su hermano y antiguo secretario de Asuntos Exteriores David Miliband en las elecciones al liderato del Partido Laborista. Advirtiendo de que los conservadores de Cameron "serían insensatos si subestimaran a Ed Miliband", el New Statesman imaginativamente clama que el nuevo líder laborista "es un oponente peligroso, carismático y despiadado". Algo parecido a James Bond.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.