“Wilders reivindica una escalada histórica”, titula De Trouw el día después del acuerdo entre el Partido cristiano-demócrata (CDA), el Partido liberal (VVD) y el Partido por la Libertad (PVV). El CDA y el VVD que, desde las últimas elecciones legislativas del pasado 9 de junio, buscaban ponerse de acuerdo, han formado una coalición de derecha sostenida por un acuerdo complementario firmado con el PVV, el partido islamófobo de Geert Wilders. Este último ha desechado a los partidos de izquierdas y, con sus 24 escaños (52 escaños para los otros dos partidos), desempeñará un papel central en la política del gobierno que probablemente dirigirá Mark Rutte, el jefe del partido liberal. El congreso de los cristiano-demócratas, que se celebrará este viernes, determinará si el CDA mantendrá o no una cohabitación con el PVV.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.