"Sarkozy quiere que Europa participe en las negociaciones", titula Le Figaro en su portada. El jefe del Estado francés, que el 27 de septiembre recibió al presidente palestino Mahmoud Abbas, desea un cambio en el "método " en el que se llevan a cabo las conversaciones entre Israel y Palestina. Sarkozy ha exigido, principalmente, la participación activa de la UE así como la de la Unión por el Mediterráneo, ya que la zona está "afectada por este conflicto". "En tanto que principal proveedor de fondos para el proceso de paz, Europa ha sido reiteradamente mantenida alejada del mismo. Sin embargo, siempre ha estado presente a la hora de emitir cheques", escribe el editorialista del periódico. "Sin los casi 300 millones de euros puestos a disposición cada año, la Autoridad Palestina no existiría y no quedaría más que Hamás como interlocutor en las discusiones".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.