Gazeta Wyborcza destaca que la apertura de los mercados laborales alemán y austriaco a los trabajadores polacos a partir del 1 de mayo de 2011 puede desencadenar otra oleada de emigración. Según los expertos, la cifra de polacos con trabajo en Alemania y que actualmente asciende a unos 415.000, podría incluso duplicarse. Advierten de que en comparación con la primera oleada de inmigración, en la que alrededor de 2 millones de polacos, en su mayoría jóvenes, dejaron el país en busca de trabajo tras la adhesión del país a la UE, el flujo migratorio del año que viene posiblemente será inferior, pero más doloroso para la economía nacional. Esto se debe a que la economía alemana, que se está recuperando rápidamente, necesita ingenieros, trabajadores de la construcción y enfermeras, profesiones en las que ya existe escasez en Polonia. “Hasta 2004, Alemania asumió más trabajadores inmigrantes de Polonia que cualquier otro país de Europa y ahora puede volver a alcanzar esa posición porque las investigaciones demuestran que este país es la primera opción entre los destinos extranjeros de los trabajadores polacos”, destaca la catedrática Krystyna Iglicka, demógrafa en el Centro de Asuntos internacionales (CSM).
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.