“Los mercados se recuperan tras la subasta de bonos del gobierno de Irlanda por un valor de 1.500 millones de euros,” es el titular del Irish Times. Tras semanas de especularse en toda la Eurozona sobre la solvencia de Irlanda, el gobierno de aquel país llevó a cabo la octava subasta en emisiones de bonos en lo que va de año, pero pagó un alto precio por ello. La rentabilidad del bono a 10 años alcanza ahora el 6,28 %, casi tres veces la rentabilidad de Alemania, que es del 2,47 %. “Dicha venta coincidió con las nuevas cifras que arrojan un aumento de la emigración en Irlanda y un leve descenso de las cifras de desempleo,” destaca el rotativo de Dublín. Según las últimas estadísticas, 35.000 personas dejaron al país entre abril y junio, la tasa más alta desde 1989, momento álgido de la última recesión.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.